viernes, 4 de enero de 2013

Armándome de valor

Nada había cambiado al parecer. Los pobres seguían siendo pobres, la basura seguía oliendo mal y las combis seguían sin respetar los semáforos; mi Perú seguía siendo mi Perú, mi Lima seguía siendo mi Lima,mi mundo seguía siendo mi mundo, pero eso ultimo era algo que al parecer no seguiría siendo igual… o ya no lo era.
No quería entrar a casa, tenía demasiadas ganas de pensar, así que me quedé en la calle, nada más que pensando.

- ¡Mickey-Mickey! – se escucho por toda la cuadra. – Ese!  ¿Qué tal pes, broder? – Guillermo y su efusiva forma de ser.
- Aquí, meditando… jajaja que serio suena ¿no?
- Clarines,  recontra serio, pero no te estreses, con tu pata Guille todos los dolores se van con sus tonazos a media semana
- Vuelven los “Tonazos de Miércoles”? – dije emocionado
- ¡Pues claro! Ya se quitó la orden de clausura de local ¡ah! Y tenemos nuevo slogan : “El Tonazo de miércoles… ¿para qué esperar al viernes?”
- Esta bueno…jajajaja Me verás entonces…
- Ya pes, bravazo, a lo CIMAS….jajaja Ok, nos vemos allá – Guille, se fue cruzando la cuadra con la alegría y la espontaneidad que lo caracterizan, gritando una frases que me mataban de risa como: “Tonazo de miércoles, si eres de Serenazgo ¡Las chelas son gratis!”

Recordaba bien los tonazos de miércoles, recordaba también cuando nos llevaron a todos a la comisaría y llamaron a nuestros viejos… era chévere recordarlo y a la vez esperar unos días para volver a disfrutar

- ¿Michael? – ¡Vaya! Mis viejos saliendo de casa…
- Pa… ¿qué tal?
- Cómo que “¿qué tal?” salúdame oye, soy tu papá..
- Disculpa, viejo, estoy medio pensativo… -le dije mientras lo abrazaba
- Hay mijo, ojala así estuvieras en el colegio, pensando –dijo mi mamá mientras se acercaba para darme un beso.
- Jajaja hay ma, tu siempre ayudando a mi autoestima…
- No te pongas como niña oye..- me recriminó mi papá
- No, no. ¡Ah! Verdad, pa, este miércoles hay un tono en el local de Guille…
- Aguarda ¿esos tonos de miércoles? ¿De donde tuvimos que ir tu mamá y yo a sacarte  de la comisaria?
- No te acuerdas de mi cumple pero sí de esas cosas ¿no? – dije molesto pero bromeando
- Ni hablar vas, y mucho menos a media semana ¡ni hablar! – Me dio tanta cólera que desconfiara de mi a tal punto, sabiendo que lo de la comisaría no fue mi culpa,  él sabía que necesitaba relajarme en medio de la semana, ÉL SABIA CUANTO ME ESTABA ESFORZANDO Y PARA COLMO ¡ERA SEMANA DE VACACIONES! Tomé aire, cerré mis ojos y deje que mi garganta exclamara TODO LO QUE SENTIA EN UN RESUMIDO:
- Está bien - ¿Qué? - a veces se puede y a veces no; cada cosa tiene su propósito.
- ¡NO MICHAEL!! YA DIJE QUE NO, Y NO ME VENGAS CON QUE ES TU DERECHO… - en eso se detuvo, recién captando lo que acababa de pasar – ¿cada cosa tiene su que?
- Su propósito. Si no me dejas es por algo, y si me dejas también.
- Mmm… ok  - dijo mi papá aún confundido - ¿Dónde está mi hijo?
- ¡Ay, Pablo..! –dijo mamá - no seas malo con el chico, primera vez que no te discute.
- ¡Y me parece bien! – recobraba un poco el sentido…- así que estás en la casa antes de las 3… ok?
- Entonces… ¿puedo ir?
- Es lo que te estoy diciendo…- dijo mi padre “monseándome” – ¿ves Carol? Te dije que no tomaras cuando estabas embarazada, medio lento salió el chico
- Chau hijito, nos vamos. Y la chicha de jora no es del todo alcohol… - yo sonreía por sus bromas y me despedía de ellos; estaba alegre… iría al tonazo de miércoles.

La música era buena, la gente no podía estar más pilas, la chela, bueno, caballero, pasaba mejor. El problema es que no me sentía como hace unas semanas que había sido el último tono. No me sentía tan a gusto. El vaso que tenia en la mano era el primero y estaba por más de la mitad lleno (no es que sea optimista, de verdad lo estaba) y aun así no quería tomar mucho. Solo estaba ahí, a la puerta del local, pensando en qué me pasaba…

- Hola Michael - se me acercó Micaela. Asistimos al mismo colegio, estamos en el mismo salón y vamos a ir a la misma academia cuando llegue mitad de año.
- Hola, Mica… - le dije
- ¿Todo bien? – me dijo media advertida por la expresión de incertidumbre en mi cara
- Si… si, solo pensaba en algunas cosas que me importan.
- Cuidado que puedo aparecer por ahí jajajaja… - sabía que yo le gustaba y ella sabía que me gustaba, pero en ese momento no me pareció tan normal.
- Tendré cuidado, no te preocupes – dije entre serio y gracioso.
- ¿Por qué no entras?
- No tengo muchas ganas…
- Vamos - pensando con sus lindos ojos me volvió a mirar- de repente adentro me podrás preguntar eso que hace tiempo me quieres decir… - ya la cosa era sin rodeos. Micaela dio el indicio para poder estar seguro de su respuesta. Solo tenia que entrar y decírselo… pero sabia que lo de Mica no duraría, no más de unos meses, pero vaya que serian unos buenos meses y yo, ya venia planeando esto por tanto tiempo!
- No... no te preocupes, aquí estoy bien. – Mica me miró no esperándose para nada esa respuesta… llena de su orgullo femenino, dijo:
- Ah bueno… haz lo que quieras… -y se fue para adentro. Un momento ¡la había choteado! ¿Qué había hecho? ¡Qué tonto! Tenía que arreglarla
- ¿Qué pasa compare? – salió Guille algo pasado de copas… no borracho… pero algo de alcohol ya estaba recorriendo su torrente sanguíneo
- Acabo de cometer un grave error,  creo
- ¿Qué fue?
- Con Mica, ella me dijo para entrar…
- ¡Claro! Mica, creo que Rafa y ella hacen una linda pareja…
- ¿Rafa..?
- Están chapando ahorita, espera –miro adentro- ah, no… pararon para respirar… y… ya, empezaron de nuevo - como cualquiera me sentí un tonto. Sabía cómo era ella, y por alguna razón la choteé,  pero mientras una parte de mi me decía “está bien, no te convenía” otra parte de mi decía “¡qué lento! ¿ves? Ya te ganaron”. Nada le quitaba lo correcto a lo que hice,  pero parecía que nada me quitaba ese sentirme tan tonto.
- Pero mi broder… tranquilo… hay miles de chicas para ti. Ahí en la fiesta hay…uff! Dale ¡toniemos  para matar las penas! - me moría de ganas de hacerlo, deberás quería quitarme de encima esa sensación de perdedor que tenia a causa de Mica, y qué mejor que un buen tono para hacerme sentir mejor.
- No,  gracias Guille,  pero creo que mejor me quito, una fiesta así, no sé, quiero pero me siento incómodo
- ¡No pues Michael! Pucha… ¿Qué te pasa???? Hace días que estás con esas cosas, antes eras chévere, ahora pareces un…
- No, Guille… solo que
- ¡Solo que nada broder! Aléjate. Suficiente tengo en mi jato con tanto problema para que tu quieras quitarme lo único que me hace sentir bien. Lárgate…- Si, quería tonear al máximo, matar las penas, pero de nada valdría tomar si al día siguiente iba seguir siendo el mismo. Era loco, iba aprendido a decir NO,  pero el costo parecía demasiado caro: estar sin la chica que me gustaba y sin uno de mis más cercanos patas. Luego de todo eso, Guille se volvió a meter a la fiesta.
- ¡Que tonta! ¡Que tonta! – Ahí Nadia, mi prima que salía atolondrada de la fiesta
- Prima… ¿tas bien?
- Michael…-se acercó y me abrazó. La separe un poco de mi para poder preguntarle de nuevo
- Nadia…primita.. ¿por qué estas así?
- Porque…- en eso su celular sonó
- Ya estoy castigada… -dijo al celular- ¿para qué llamas..? - escuchaba lo que al parecer mi tia le decía- yo te había dicho que iba a venir…. ¡No!! ¡Le dije a mi papá!!! Pero claro, como ni se hablan ¿sabes? No espero el día en que al fin nos larguemos y te quedes sola…- es ahí que colgó…
- Era mi tía.. al que llamabas “tonta”, ¿no?
- Buen nombre le seria… pero no, a la que llamaba así era a mí… Es que encontré a mi enamorado chapando con Micaela
- ¿Estabas con Rafa?
- ¡No! Con Ernesto - Ahí me sentí más tonto aun
- Tranquila prima… - es, al parecer, cuando dije esas palabras, cuando la catarsis de Nadia empezó:
- ¡No, tranquila no! ¡todo se cae en pedazos! El matrimonio de mis viejos… mi relación con Ernesto… cada día estoy mas gorda y ya ni me reconozco cuando me veo al espejo… - se dio cuenta de lo que decía… tal vez ni ella sabia que sentía así…- ¿Sabes? Solo quiero ingresar a la universidad… terminar mi carrera…  casarme… tener mis hijos… vivir esa vida, tu sabes, que todos soñamos – en eso se volteó, miraba a la calle triste por ver tantas cosas en su vida frustradas.

Suena cursi, pero yo sabia lo que Nadia necesitaba, yo tenia aquello que podía revolucionarla, dar un giro de 180 grados a su vida… Pero ese día había sido horrible para mí, con lo de Guille y Micaela, creo que me sentía peor que Nadia. Bah… tenía lo que ella necesitaba, lo que no tenia era el valor ni las fuerzas para decírselo.

Si, hace unos días había recibido a Cristo como salvador personal,  hace unos días había decidido dejar la religión y vivir para Aquel que tenia lo mejor para mi; era Él quien me hizo entender que si bien sabia que todo me era lícito y era libre para hacer cualquier cosa, no todo me convenía… pero ahí no acababa: también había que asumir nuevos retos y ese momento, era el momento que decidí asumirlos, esos nuevos retos que esta nueva vida tenia para mI:

- Nadia – me acerqué. Sentía el latido de mi corazón cada vez más cerca de mi cabeza. Empecé a sudar frio. No podía dejar de jugar con mis manos, quería decirle aquello que sabia que tenia que decirle… trataba de pensar bien mis palabras… y mientras eso pasaba me daba cuenta del poco tiempo que tenia para hablarle. Las palabras estaban entreveradas en mi mente, ninguna podía salir… la intención estaban pero la acción se había escondido por ahí; de pronto me di cuenta que no debía ser yo quien debía hablar, que mis buenas intensiones no cambiarían nada. En ese momento me di cuenta que debía dejarme usar y para eso debía confiar. Volví a mirar a Nadia… y aún con miedo dije:
- Hay mucho más que eso. – Si, aun las piernas me temblaban… aun la voz se me cortaba, pero allí estaba yo, confiando… armándome de valor.

FIN 

jueves, 5 de julio de 2012

A buen hambre....

6:54, así decía el reloj. Cómo lo odio, siempre gritándome en la madrugada con su horrible tono de voz. No es que lo odie,  también me dice cosas bonitas como "¡Es hora de salida!" y eso, pero uno odia y quiere según las circunstancias, como mis papás: cuando me porto bien, se aman; cuando me porto mal, se odian.

Vacías, así estaban los cajones de la alacena, sin pan para comer (salvo estas piedras que mi mamá guarda para luego hacer budín, ¡yaic!). ¡No importa! Comprar, y no pueden decir que estoy robando pues es para todos, si algún día se dignan a levantarse. Creo que soy el único de mis amigos que odia los sábados. ¡Mch! Algún día podré salir de aquí, y disfrutar de cada día. Escapar no vale la pena, dependo de ellos, ¡pero no por mucho! No por mucho.

Frío, así estaba el ambiente. No importa, solo bajo las escaleras y salgo por la puerta. Más abrigado no puedo estar. Las escaleras están sucias; hoy gritará y se quejará, nadie las barrió desde el sábado anterior, pero ya me cansé, si quiere renegar lo hará con o sin escaleras. Algún día podré desaparecerlas. ¡Cuántas escaleras son! ¿Tantas? Seguro estaba sin ganas cuando las hizo. ¡Ay! Siempre hace lo mismo, seguro estaba con flojera, por eso no llegaron al hospital.

Triste, con un puchero, así estaba sentado a los pies de ese árbol. sowkdowefjeiw...?! ¿qué?

Lo vi mirando a su costado, con los ojos llorosos, este inmenso señor, con el cabello largo, piernas peludas, fuerte, pero sentado como un niño a los pies del árbol que esta saliendo de mi casa, siendo tan grande, me daba tanta pena. Tenía cara de asustado, o de frustrado. Sus inmensos labios se mordían, y nadie pasaba por la cuadra, era solo él y yo, que dudaba si salir totalmente de detrás de la pared, hasta que repentinamente, sus ojos dejaron de mirar al costado, y volvieron para percatarse de mi presencia.

- Tú... - dijo. Lo mire sorprendido lo estaba tanto que ni siquiera pude mover mis piernas para esconderme.
- Ahh... ¿Si..? - dije prolongadamente, mientras mi voz se hacía mas pequeña
- ¿Tienes pan?
- ¿Pan?? Ahm... sí, ¡pan! ¿le... traigo?
- Sí! Por favoooor... necesito pan, y nadie tiene... ¡y todavía ese horrible olor!!!!
- Ahm... ya ya... no, no se preocupe. Yo le doy un poco de lo que compre...- lo seguí mirando cuando mis pies se movieron al fin. Caminé, rumbo a la panadería, sin nadie en la cuadra, mientras continuaba observándolo, mientras me observaba.

Al girar en la esquina, me percaté del aroma, del rico aroma del pan calientito, que rico...PERO LUEGO DE VUELTA EL ROSTRO DE ESA CRIATURA.... me volvió la sensación de ausencia en mi estómago.

- ¡Rauliño! - dijo el panadero, - ¿Todo bien? ¡Tienes una cara!! - yo no la podía cambiar...
- 10 panes, por favor...-me siguió mirando extrañado.
- Mmm... nadie viene a comprar tan temprano los sábados... solo tú. - Me remojé rápido los labios con mi lengua, y vi como ponía el pan en la bolsa.
- Ahm.. ¿pueden ser 5 más? En otra bolsa porfa'.
- Siempre compras 10... - me puse nervioso, creo que tartamudeé
- Sí, pero hoy 5 más, por favor. En diferente bolsa - Lo pensó, pero me dio los 5 panes más. Tome la dos bolsas, y me intenté ir, pero fui detenido.
- Raul... no te olvides de pagar.
- ¡Ay, perdón! Perdón. Tome. - Le di 10 soles, y el vuelto no lo revisé.
- Saludos a tu mamá. Adiós.
- ¡Chau!

Sostuve el pan caliente en mis manos, y las mantenía junto a mi cuerpo, para tener un poco del calor que esta daba, y volteé la esquina; y ahí estaba mirando hacia mí, con una sonrisa que se dibujaba en su cara, en su barba, en sus ojos que parecían un poco menos desesperados. Cada paso, me iba preguntando a mí mismo qué estaba haciendo, pero luego me tranquilicé, "es una buena obra, le dejo los 5 panes y me voy". Al ir llegando más cerca, sus ojos se extrañaron, mientras miraban las bolsas de papel, y los huecos de su nariz se movían, hasta que al llegar, hizo un sonido raro con su nariz.

- ¿Que... como es? - silencio de 2 segundos - ¡WAAAAJ! ¡ese oloooorr!!!! ¡Qué es esto?! - sus ojos se volvieron a poner llorosos
- Es pan, pan caliente - Me llené de miedo, volví a temblar.
- Esto no es pan, esto es... esta... ¡está crudo! ¡Por qué no puedo tener pan!!!! sólo un poco de pan!- es en eso que comenzó a lagrimar, y lágrimas grandes. Mis piernas se hacían gelatina, y me fui alejando para acercarme a casa y correr... pero mientras lo pensaba, sentía una pena horrible, como si abandonara un bebe. Lo volví a mirar, y me llené de una tristeza profunda, pero no paré de correr; luego abrí la reja, subí las escaleras, abrí la puerta y la cerré, sintiéndome a salvo y... sintiendo pena.

Dejé la bolsa de pan encima de la mesa del comedor, y entré al baño. Nadie se había levantado, todos seguían dormidos,  y yo sintiendo mi pecho en el cuello, o algo así. Me tranquilicé... intenté respirar profundo, y al lograrlo, salí del baño.

Y ahí estaba, con sus ojos llorosos.

- Lo siento - me dijo con su voz gruesa y profunda. No pude evitar pasar saliva y había dejado de respirar desde el instante que lo vi en el pasillo de mi casa ¿cómo logró entrar?
- ¿Por qué?
- No debí gritarle, solo que, hace buen tiempo que quería pan, buen pan.
- Ese es el mejor pan que conozco, esa panadería ha ganado varios - iba a contarle que la panadería había ganado varios premios en concursos gastronómicos, pero supuse que este hombresote no lo entendería - es el mejor pan que hay, y estaba calientito, no lo...
- ¡ESE PAN ES UN ASCO! - gritó, y por dos segundos mi corazón se detuvo y mi respiración se hizo mas forzada. No sabía si en ese momento moriría descuartizado o si me comería vivo creyendo que yo soy alguna especie de pan. - No no... lo siento, lo siento. - y en eso se puso a llorar otra vez. Tenía una combinación de sensaciones dentro mío. No sabia si era pena por miedo, o miedo por pena, pero estaba hecho un desastre al verlo sufrir por tratarme mal.

Por más extraño que suene, eso de pedir perdón, es algo que no solía ver. Todos aquí defienden sus ideas y nadie nunca pide perdón. Hace tiempo que no escuchaba un "lo siento" debajo del techo de donde vivía.

- No llores... - me dijo.
- ¿Qué? - pensé... y luego lo dije, en voz alta. - Usted está llorando...
- Lo sé, pero tú estás llorando más. - Extrañado, secándome una lágrima le respondí
- Yo no estoy - al ver la lágrima que me acababa de limpiar vi como estaba acompañada de toda la humedad de mis párpados. Me empezaron a arder los ojos, y las lágrimas empezaron a mojar mi pantalón, cual lluvia.
- ¿También quiere pan?
- Creo que no estoy llorando por pan. - Miré al pasadizo y me pregunté por qué nadie se había levantado con toda la bulla que habíamos hecho.
- Si no es por pan, entonces necesita un abrazo
- No me toques. - Dije duramente, pero él, de todas formas se acercó. Me paré y impulsivamente lo empujé para atrás. - Por favor... - En eso me llené de más miedo, mucho más miedo. Creo que más temor me daba el abrazo al hecho de que me comiera, o algo así.
- ¡¿QUIÉN RECHAZA UN ABRAZO??!
- No me gusta que me abracen... - me miro extrañado, indignado tal vez...
- Lo necesita, un abrazo siempre hace bien.
- No sé qué rayos eres...
- Soy alguien con un abrazo... - Se volvió a acercar
- Por favor no me abrace... - dije resignado. Y en eso, me abrazó.

No sabía si sentir asco o no sé. Esa horrible sensación de un extraño poniendo su cuerpo contra ti, todas las intenciones que puedes estar percibiendo... alguien te esta tomando por un instante, casi compartiendo el mismo espacio que tú, y luego empiezas a sentir los latidos, su olor... no hubiera dejado nunca que nadie que  no fuera mi madre, si algún día se animara a hacerlo, me abrace, y menos como este hombre lo hizo. Es casi compartir un instante de tu vida y de todo lo que eres con alguien, por esos segundos. Luego... dejé de sentirme extraño. No había peligro, solo tal vez alguien que simplemente me quería hacer sentir un poco mejor. Creo que la verdad necesitaba mucho este abrazo.

- Gracias - dije.
- Bienvenido - Por lo raro que el grandulón hablaba empecé a sobrepensar a qué se refería. Tal vez su lengua natural era en inglés, y  como que era "You are welcome" que significa "de nada" solo que... traduciéndolo literalmente al castellano, pero fue cuando me soltó que me di cuenta a lo que se refería. - Esta no es...
- Bienvenido a la tierra del pan.
- Oh Dios...

Ajá, esa no era mi casa, no era ninguna casa, era afuera, y no tenía la mayor idea de dónde, porque no era la ciudad, no era el campo, era simplemente otro lugar, y no tenía ni la mayor señal de como iba a salir, o como despertar.

//////////////////CONTINUARÁ////////////////////////// 


viernes, 24 de diciembre de 2010

El poema de Alberto:" No es para ti"

Acababa de salir de colegio,
con su mochila en el brazo derecho,
la acababa de ver,
y no se podía contener.

No miraba lo que miraba,
solo lo que imaginaba,
pero trata de ser razonable,
que su cerebro por un momento hable,
 pero todo parecía salirle del corazón,
o de lo que sea que le traía tal sin razón.

Con su interior rebalsando,
saliendo por cualquier lado
empezó a hablar,
sin importarle los demás.

diciendo:

"Ya me fregué.
Tenías que hacer... bueno, no es tu culpa, es completamente mía. Tu simplemente eres bella y te preocupas por existir, yo hago el resto del trabajo al obsesionarme y pensar en ti cuando tengo algún tiempo para meditar en lo que se me plazca.

Aunque.... tal vez no es obsesión, no es que dependo de ti,
pero quiero estar contigo,
quiero hablar contigo.
Hay algo en tu voz, en la forma que hablas, en la forma en que miras, en el modo en que andas. Tal vez no eres tan especial como yo te veo,
tal vez es solo algo que mis ojos pueden ver...
no, no logro entender.
NO. ¡Por supuesto que lo entiendo!
Mi cabeza ha incurrido en una nueva adicción,
y si bien no es algún polvo blanco o unas pastillas con el logo de superman,
 esta es la droga no ilegal más letal de todas (y NO! no lo voy a llamar "amor")
aunque me parece que ni aún las ilegales pueden causar tantos estragos.

Aquí participa todo, mi pecho, mi cerebro
y por supuesto, quien mas sufre: mi estómago.
Cuantos aleteos! Calmense!!!
Dentro de todo, comer no es lo mismo,
tomar (el carro) no es lo mismo...
si algún anuncio u olor me recuerdan a ti, sentiré que vuelo...
que floto... que estoy drogado.

¡Quiero despertaaaar! Puedo? Es más fácil huir de una pesadilla
que de este sueño que me narcotiza... que me hace disfrutar.

Quiero hacer canciones,
quiero hacer un poema,
quiero un abrazo intenso,
un beso de tus labios carmesí.

Quiero que sepas una cosa...
Esto no es para ti"

Ella frente a él
En el camino se habían cruzado
Ella con el rostro anonadado
Él, esa última parte, se la había gritado!.

lunes, 30 de agosto de 2010

Entre la multitud

Llámenme desesperada o lo que se les ocurra... porque si así fuera, no tendrían de qué culparme. Lo he intentado todo, y cuando me refiero a todo es TODO. Fui a todos los médicos... no me atrevo a decir los "mejores", pero sí a todos lo que estuvieron al alcance... y muchos de ellos me garantizaron que pronto estaría mejor, si, y aunque así no fue, ya me habian quitado mucho de lo mío en medio de la promesa.

Cada vez te sientes más debil... y las tan llamadas "medicinas" no hacen más que saber horrible y hacerte sentir peor. Poco a poco, te sientes más miserable... menos tú. Que horrible. Si bien las cosas no estaban claras hace doce años atrás, estaban mucho más turbias ahora. Pero no fue descuido mío... ¿o tal vez era mi culpa? Debí haber hecho algo malo, alguien que hace lo bueno no debe pasar estas cosas, no debe sufrir así; no es justo. Trapos y trapos de mi vida, desgastados... me sentía asqueada y sentía que me tenían asco. No podía compartir con los demás, era considerada mala... no por algo hecho, sino por lo que sufría. ¡Qué absurdo! ¿Como podía ser castigada por esto? Yo no lo provoqué... ni recuerdo haber hecho algo que mereciera un castigo así, un castigo de 12 años hasta hoy.

Yo tenía mucho, y era buena, no era mala, Dios sabe que no era mala. Pero Él me dió esto, me dio tantas cosas buenas, y me dio esto. Este miedo a cada movimiento, que cada uno significaría un desastre más. El ciclo de la luna ya no era cada 30 días, sino cada día... sin poder estar apta para andar con los que quiero, sino encerrada en este lugar. ¡Claro que encerrada! Había intentado por tanto tiempo y por tantos medios el estar sana otra vez, que ya nada estaba oculto, todos sabían de qué sufría, todos conocían mi desgracia... y tenian sus razones para despreciarme. Y los médicos... ¡Y LOS MEDICOS! como pueden aprovecharse del dolor? ¿qué no entienden qué es sanar, no saben cuanto necesitaba ser restaurada? y si no podían sanarme....¿tenían que quitarme todo lo que poseía en su mentira?. No solo lidiar con tu propia falta de respuestas en medio de tu dolor, sino también tener que lidiar con gente que solo quiere hacerte daño. Solo llorar... dejar que mis lagrimas digan lo mal que me siento.... y preguntándome lo mismo que este antiguo rey se preguntó: "Dios mío, ¿por qué me has abandonado?". Job me enseña que aún en lo malo, hay que reconocer que Dios da y quita, y es soberano. ¿Solo me creó para darme y luego quitarme? No creo que deba ser así. He perdido tanto... he perdido por tanto tiempo. ¿Cuando me volverá a dar?

Pero ¿quién soy yo para quejarme? Me puedo quejar, y confío, sí, confío en que hay algo mayor y mejor para mí, tal vez mañana, o tal vez dentro de 12 años más... (aunque siendo sinceros, no sé si llegue a durar tanto) solo que, ya parece que ha sido tiempo suficiente. Aún así, no sé sus planes, pero debe haber un plan; tal vez mi muerte sirva de algo, tal vez confiaré hasta morir, y eso será lo que marque a los que sepan mi historia, que hasta mi muerte confié . Aún a pesar de esto, es Dios de Amor, aunque no entienda esta forma de amar, porque duele, almenos a mí me duele. Amor... de esto habla este hombre... o lo que sea que es. Profeta para algunos, pero, hay algo más en él. Ha pasado un par de veces, ha hecho cosas impresionantes, como muchos atrás... pero lo impresionante no está en aquellas señales de poder, sino en lo que habla... en como se ha comportado, en quien dice ser: el Hijo de Dios. O sea, vino a la tierra a reirse..a ensuciarse los pies con polvo, a oler el sudor de las multitudes. No sé si absurdo, pero, parece conocerlo que nadie, más que estos que me marcaron y me seguirán marcando como el asco que dicen que soy. Dios de Amor, dice que es, y le creo, yo creo que siendo más puro que estos otros, es más misericordioso. Dios no me tiene asco, quiere que pueda vivir, con o sin este flujo. Yo le creo, a Yehoshua, yo creo que Dios Salva, yo creo que me ha salvado, no de mi enfermedad, sino de dejarme ser quien esos dicen que soy. No soy mala, soy de Dios, y porque creo con todo mi corazón eso, porque creo que es Amor, porque creo que este hombre no es solo hombre, sino quien dice ser, es que soy salva... por eso.

Por eso, ahora que lo veo por la ventana, lo seguiré, y me atreveré a meterme entre esa multitud que lo sigue, entre todas sus miradas de desprecio, de asco, pero no me dejaré definir por ellas, no después de todo lo que he escuchado de él. No le hablaré ni le rogaré que me sane, no, él sabrá si tengo que ser sanada o no, solo... solo tocaré su vestido, solo tocaré su manto... y seré salva.

lunes, 14 de julio de 2008

El pacto irreal

No es de las chicas más lindas... pero de veras que me gustaba. Lupita, como la llamaban y como su nombre esta inscrito en su partida de nacimeinto, tuvo siempre algo que al pasar, me hacia volverme un tremendo tonto. Desde quinto de primaria hasta el utlimo bimestre de promoción, mi corazón (o mi cerebro) no me dejaban en paz. Pronunciar su nombre era delicioso para mi lengua y mis labios, y tan solo verla hacía que mis ojos perdieran todo mal... desde el sueño hasta la miopía. Las cosas que ella hacia y las que se abstenía (que eran pocas)me gustaban... bueno, fumar y tomar no tanto, pero su belleza lo valía. De ella parte mi relación actual.

Estando cerca de noviembre del ultimo año, ya habiendo aprobado todos los cursos, me podia dar el lujo de relajarme y pensar un poco mas en ella, o de estar mas pendiente de las cosas que hacía. Desde cuarto hasta esos dias, ella habia comenzado con un pata llamado Julio, un tonto que más era masa muscular que masa gris. Si, estaba entre los primeros puestos y era buen atleta, no era inteligente aunque sí responsable, pero no es lo que todas chicas de mi cole buscan... excepto por Lupita. Pero todo esto estaba por cambiar... porque estaba escuchando por ciertas fuente que uno tiene, que Julio iba a terminar con ella. Cuando lo escuché me llené de una alegria que hizo que mi dentadura entrara en un estado critico (estupidaz sonrisas!!). Pero de nada me valía esto, mas que una alegria fuerte, ya que, sino habia podído nada en siete años ¿por qué lo podría ahora? asi que tenía que consultar a alguien ¿y quien mejor que Pepe? el más mujeriego del salón. Cuando llegó la segunda hora de lunes, fui y lé dije:

- Hola Pepe, ¿que hay?
- Nada en especial... oe... ¿Que le paso a tus dientes?
- Nada... nada.. - le dije - oe, necesito tu ayuda.
- Dime compare... que necesitas.
- Lupita va a terminar con Julio y necesito que me ayudes con eso... ¡tu sabes que ella me gusta!
- Si, lo sé... lo sé... espera hasta mañana para idear algo.
- Ok... ahi nos vemos...chau

Al momento que me iba, se me cruzaron Roberto y Dalia, mi gente más fiel.
- Brother!!! - me dijo Roberto - A que no sabes!
- Dicelo de una vez! Espera... ¿que le paso a tus dientes? - dijo Dalia
- Nada!!!! ¿Que cosa no sé?!!- dije...
- Lupita, Julio.. ¡¡¡¡Terminaron!!!!
- Acabamos de ver a Julio choteandola en silencio... pero se veía en los ojos de Lupita que fué bien directo.

Muy pronto el rumor llegó a todos lados, y Lupita lo afirmó el dia siguiente. Este era mi momento, tenía que actuar rápido. Fui directamente donde Pepe y le dije:

- Ya?? Como hago!!!
- Bien compare, esto es lo que vas a hacer. Es contarle una historia, esta historia nunca falla. Primero la saludas, sin ningun signo de desesperación y/o coqueteo... ¿ok?
- Tu eres el jefe...
- Bien... luego vas y le dices.."Oye.. alguna ves te conté el pacto que hice con mis viejos...?"
- Seguro? No será medio cursi...??
- Tranqulo compare... luego le dices " Cuando cumplí mis doce años, mis padres se sentaron a hablar conmigo y me dijeron 'Hijo, ya eres un chico grande... y queremos lo mejor para tí. Asi que no solo por tí sino para la mujer que algun dia tendrás... quiero que hagas un pacto con nosotros. Que la mujer que el cielo te dé, será tratada por ti de la mejor manera... respetada, cuidada, protegida, amada, no negandole lo que es bueno, y siempre lo que es malo. Te esforzarás desde el día que la conozcas, en tratarla de la mejor manera, nunca avergonzandote de ella. Y el día que mueras, saber en tu corazón que ella no pudo tener alguien mejor... que tú"
- Wow... es fué profundo...
- Si... lo escuché de un pata cristiano... bueno.. fue una vez a la iglesia y lo escuchó... le ha funcionado con muchas chicas.
- Bien! Ok... gracias! te debo una...

Me fui feliz a la hora de mate... por primera vez estuve despierto toda la hora! Luego, llendo para Economía, empezé a hablar con Dalia y Roberto...

- Ya tengo como hacer para conquistar a Lupita...- dije
- Oh... pensé que querias ser solo su mejor amigo- dijo Dalia - y que querias estar con Pepe...jajajaja
- Muy chistoso... Roberto, necesito que me ayudes...¿de que te ries?
- De nada...-dijo Roberto, con la cara roja..
- Bueno... a la salida, me acompañas a buscarla, y cuando ya me veas conversando con ella... te vas...ok?
- No te preocupes... se cuando no me quieren...
- Entonces - dijo Dalia - ¿Que haces aca?- comenzé a reirme...
- Esta mujer es demasiado... demasiado chistosa... si no fuera machona, me la gilearía.
- Ya la ronda de gritos terminaba con la ultima carcajada de Roberto y la cara seria de la no tan machona Dailia.
- Ok... hablamos luego- dije... y me entramos al salón.

Ya en la salida, fui con Roberto a buscar a Lupita... cuando vimos a Dalia hablando con Pepe...
- Ahí va otra victima.- dijo Roberto...
- Tu crees que a Pepe le gusten tipo Dalia?
- Ese pata es universal... asi que cualquiera es bienvenida...jajaja

Continuamos hasta que vimos a Lupita en su casillero, arreglando sus cosas... la oportunidad estaba dada... era ahora o nunca...

- Hola Lupita...
- Holas...- me dijo... levantando su triste rostro...
- ¿Estas bien?
- No feliz... pero controlada...
- Bueno.. - le hice unas señas a Roberto para que se fuera... - se que debe ser duro todo lo que pasó
- No sabes cuanto...
- No.. no lo sé...es que contrasta muchas cosas... como por ejemplo...¿Te conté del pacto que hice con mi papás?
- En ese momento Lupita levantó su cabeza... me miró a los ojos... y dijo:
- No.. no lo hiciste...
- Bueno... dejame contarte...
- Desde ese momento le conté sin interrumpciones toda la historia... al terminar... sus ojos estaban mas llorosos... y me dijo:
- Que les pasa a todos ustedes los hombres??!!!! Eres un idiota! Sabes? No me engañas ! Ayer mismo Pepe me contó exactamente la misma historia.! Y si no fuera porque el mismo Julio me contó esa historia el año pasado y que esa fue la razón por la que le dije que sí... hubiera caido!! Todos son unos imbéciles..!! todos!!!!

Despues de una dura cachetada... Lupita se fué. Bajé las escaleras al patio, con los ojos llorosos de tristeza y de colera. Vi como Pepe se iba, y como Dalia se despedia de él
- Seguro que le contó la misma historia a Dalia... y ahora están- pensé. Llegando a los casilleros de tercero, me senté en el suelo... sin importar que me vieran llorar. Apoyé mi cabeza en mis rodillas... para desfogarlo todo, cuando se me acerca Dalia... y me dice:
- Estas bien?... al parecer no recibiste una buena respuesta...
- No.. no recibí una buena respuesta.
- Pucha... bueno... ya habran otras chicas... no te preocupes...
- Seguro....- todo quedó un silencio incomodo... y cuando le iba a pedir que se fuera... ella me dijo algo que me mostró que para algunos... las relaciones son solo un juego:
- Oye...¿te conté del pacto que hice con mis papás?

¡Sorpresa!

“Estaba planeando darle una sorpresa a mi amigo, pero todo salio mal!” – Me dijo Mili, con los ojos medio llorosos de la frustración que tenia.

Estaba sentada a unas cuadras de su casa, tenia la cabeza sobre sus rodillas, el cabello que le cubría casi todas las piernas, y solo alzaba la cabeza para contarme de a poquitos lo que pasó. “No es su cumpleaños…” – seguía Mili- “… pero le quería regalar algo bonito ¡y todo salió mal!”.

Aunque me importaba mucho Mili, tenia la duda aparte de quién era su amigo, así que le pregunté, pero no me lo quiso decir, y adivinarlo no seria fácil, debido a que ella se conoce a casi todo el mundo en la cuadra… ¡y en la calle! Solo seguí escuchándola, la conocía hace solo unos meses, y aunque no éramos muy amigos, esto podría ayudar a ello; pero seguía con la duda en mi cabeza
Ya llevábamos casi tres cuartos de hora sentados en media berma. Mili me había contando varias cosas del tema, y una de las mas resaltante fue como rompió todo su orgullo y se humilló según ella, a para pedirle el favor a su hermano que le dijera a este amigo suyo que ella lo esperaba en la biblioteca, pero su hermano afirmándole y asegurándole que lo iba a hacer, se fue al cine con sus amigos, olvidándose totalmente del tema. Otra cosa fue la cólera que sintió cuando le llegó el reloj que había pedido por Internet, que siendo de esos que no se consiguen así no mas, le llegó uno de color rosa, no azul como ella lo había pedido.

Llegábamos ya casi a la hora y diez (no estaba contando los minutos, sino que tenia que llegar a casa antes de las 10:00 PM y aunque Mili me era importante, mi madre puede hacerme daños físico y psicológicos muy severos…), cuando llego la parte mas trágica del todo lo que pasaba y la razón de sus lágrimas. Mientras ya sus ojos estaban secos, Mili me confesó con una mirada muy avergonzada (no la culpo, nos conocemos poco..) que tenía algo en su corazón por él… pero tenia mucho miedo de que este chico no (bueno, seria un baboso si no lo hace… Mili no es nada fea y no me refiero solo físicamente).

Siendo las diez y media, le tuve que decir a Mili que tenia que ya estar en casa y esperar que mi madre me ejecute algún tipo de llave mortal… o me castigue el resto de la semana. La acompañe a su casa (no muy lejos de la mía) y seguí el camino a la mía, con una cajita en manos que Mili saco de su casa después que la dejé ahí, pero sin abrirla todavía… no tenia el tiempo. Ya llegando a mi cuadra, vi al hermano de Mili que venia de la casa de su amigo, que es al lado del mía. Le iba a llamar para decirle que no fue bueno lo que hizo con su hermana, pero el se me adelantó diciéndome “Oye! ¡Dónde te habías metido! te estuve buscando toda la mañana, mi hermana te quería ver en la biblioteca… en la mañana, pero creo que ya es muy tarde… disculpa. Nos vemos” No volteé a ver como se iba, por me quede tieso, con la mirada perdida y con una sensación extraña en el estomago. En eso, bajo la mirada a la cajita que Mili me había dado, lentamente y con la mano temblorosa, jale uno de los lasos, abrí la tapita, y encontré un reloj… un reloj rosa.