viernes, 4 de enero de 2013

Armándome de valor

Nada había cambiado al parecer. Los pobres seguían siendo pobres, la basura seguía oliendo mal y las combis seguían sin respetar los semáforos; mi Perú seguía siendo mi Perú, mi Lima seguía siendo mi Lima,mi mundo seguía siendo mi mundo, pero eso ultimo era algo que al parecer no seguiría siendo igual… o ya no lo era.
No quería entrar a casa, tenía demasiadas ganas de pensar, así que me quedé en la calle, nada más que pensando.

- ¡Mickey-Mickey! – se escucho por toda la cuadra. – Ese!  ¿Qué tal pes, broder? – Guillermo y su efusiva forma de ser.
- Aquí, meditando… jajaja que serio suena ¿no?
- Clarines,  recontra serio, pero no te estreses, con tu pata Guille todos los dolores se van con sus tonazos a media semana
- Vuelven los “Tonazos de Miércoles”? – dije emocionado
- ¡Pues claro! Ya se quitó la orden de clausura de local ¡ah! Y tenemos nuevo slogan : “El Tonazo de miércoles… ¿para qué esperar al viernes?”
- Esta bueno…jajajaja Me verás entonces…
- Ya pes, bravazo, a lo CIMAS….jajaja Ok, nos vemos allá – Guille, se fue cruzando la cuadra con la alegría y la espontaneidad que lo caracterizan, gritando una frases que me mataban de risa como: “Tonazo de miércoles, si eres de Serenazgo ¡Las chelas son gratis!”

Recordaba bien los tonazos de miércoles, recordaba también cuando nos llevaron a todos a la comisaría y llamaron a nuestros viejos… era chévere recordarlo y a la vez esperar unos días para volver a disfrutar

- ¿Michael? – ¡Vaya! Mis viejos saliendo de casa…
- Pa… ¿qué tal?
- Cómo que “¿qué tal?” salúdame oye, soy tu papá..
- Disculpa, viejo, estoy medio pensativo… -le dije mientras lo abrazaba
- Hay mijo, ojala así estuvieras en el colegio, pensando –dijo mi mamá mientras se acercaba para darme un beso.
- Jajaja hay ma, tu siempre ayudando a mi autoestima…
- No te pongas como niña oye..- me recriminó mi papá
- No, no. ¡Ah! Verdad, pa, este miércoles hay un tono en el local de Guille…
- Aguarda ¿esos tonos de miércoles? ¿De donde tuvimos que ir tu mamá y yo a sacarte  de la comisaria?
- No te acuerdas de mi cumple pero sí de esas cosas ¿no? – dije molesto pero bromeando
- Ni hablar vas, y mucho menos a media semana ¡ni hablar! – Me dio tanta cólera que desconfiara de mi a tal punto, sabiendo que lo de la comisaría no fue mi culpa,  él sabía que necesitaba relajarme en medio de la semana, ÉL SABIA CUANTO ME ESTABA ESFORZANDO Y PARA COLMO ¡ERA SEMANA DE VACACIONES! Tomé aire, cerré mis ojos y deje que mi garganta exclamara TODO LO QUE SENTIA EN UN RESUMIDO:
- Está bien - ¿Qué? - a veces se puede y a veces no; cada cosa tiene su propósito.
- ¡NO MICHAEL!! YA DIJE QUE NO, Y NO ME VENGAS CON QUE ES TU DERECHO… - en eso se detuvo, recién captando lo que acababa de pasar – ¿cada cosa tiene su que?
- Su propósito. Si no me dejas es por algo, y si me dejas también.
- Mmm… ok  - dijo mi papá aún confundido - ¿Dónde está mi hijo?
- ¡Ay, Pablo..! –dijo mamá - no seas malo con el chico, primera vez que no te discute.
- ¡Y me parece bien! – recobraba un poco el sentido…- así que estás en la casa antes de las 3… ok?
- Entonces… ¿puedo ir?
- Es lo que te estoy diciendo…- dijo mi padre “monseándome” – ¿ves Carol? Te dije que no tomaras cuando estabas embarazada, medio lento salió el chico
- Chau hijito, nos vamos. Y la chicha de jora no es del todo alcohol… - yo sonreía por sus bromas y me despedía de ellos; estaba alegre… iría al tonazo de miércoles.

La música era buena, la gente no podía estar más pilas, la chela, bueno, caballero, pasaba mejor. El problema es que no me sentía como hace unas semanas que había sido el último tono. No me sentía tan a gusto. El vaso que tenia en la mano era el primero y estaba por más de la mitad lleno (no es que sea optimista, de verdad lo estaba) y aun así no quería tomar mucho. Solo estaba ahí, a la puerta del local, pensando en qué me pasaba…

- Hola Michael - se me acercó Micaela. Asistimos al mismo colegio, estamos en el mismo salón y vamos a ir a la misma academia cuando llegue mitad de año.
- Hola, Mica… - le dije
- ¿Todo bien? – me dijo media advertida por la expresión de incertidumbre en mi cara
- Si… si, solo pensaba en algunas cosas que me importan.
- Cuidado que puedo aparecer por ahí jajajaja… - sabía que yo le gustaba y ella sabía que me gustaba, pero en ese momento no me pareció tan normal.
- Tendré cuidado, no te preocupes – dije entre serio y gracioso.
- ¿Por qué no entras?
- No tengo muchas ganas…
- Vamos - pensando con sus lindos ojos me volvió a mirar- de repente adentro me podrás preguntar eso que hace tiempo me quieres decir… - ya la cosa era sin rodeos. Micaela dio el indicio para poder estar seguro de su respuesta. Solo tenia que entrar y decírselo… pero sabia que lo de Mica no duraría, no más de unos meses, pero vaya que serian unos buenos meses y yo, ya venia planeando esto por tanto tiempo!
- No... no te preocupes, aquí estoy bien. – Mica me miró no esperándose para nada esa respuesta… llena de su orgullo femenino, dijo:
- Ah bueno… haz lo que quieras… -y se fue para adentro. Un momento ¡la había choteado! ¿Qué había hecho? ¡Qué tonto! Tenía que arreglarla
- ¿Qué pasa compare? – salió Guille algo pasado de copas… no borracho… pero algo de alcohol ya estaba recorriendo su torrente sanguíneo
- Acabo de cometer un grave error,  creo
- ¿Qué fue?
- Con Mica, ella me dijo para entrar…
- ¡Claro! Mica, creo que Rafa y ella hacen una linda pareja…
- ¿Rafa..?
- Están chapando ahorita, espera –miro adentro- ah, no… pararon para respirar… y… ya, empezaron de nuevo - como cualquiera me sentí un tonto. Sabía cómo era ella, y por alguna razón la choteé,  pero mientras una parte de mi me decía “está bien, no te convenía” otra parte de mi decía “¡qué lento! ¿ves? Ya te ganaron”. Nada le quitaba lo correcto a lo que hice,  pero parecía que nada me quitaba ese sentirme tan tonto.
- Pero mi broder… tranquilo… hay miles de chicas para ti. Ahí en la fiesta hay…uff! Dale ¡toniemos  para matar las penas! - me moría de ganas de hacerlo, deberás quería quitarme de encima esa sensación de perdedor que tenia a causa de Mica, y qué mejor que un buen tono para hacerme sentir mejor.
- No,  gracias Guille,  pero creo que mejor me quito, una fiesta así, no sé, quiero pero me siento incómodo
- ¡No pues Michael! Pucha… ¿Qué te pasa???? Hace días que estás con esas cosas, antes eras chévere, ahora pareces un…
- No, Guille… solo que
- ¡Solo que nada broder! Aléjate. Suficiente tengo en mi jato con tanto problema para que tu quieras quitarme lo único que me hace sentir bien. Lárgate…- Si, quería tonear al máximo, matar las penas, pero de nada valdría tomar si al día siguiente iba seguir siendo el mismo. Era loco, iba aprendido a decir NO,  pero el costo parecía demasiado caro: estar sin la chica que me gustaba y sin uno de mis más cercanos patas. Luego de todo eso, Guille se volvió a meter a la fiesta.
- ¡Que tonta! ¡Que tonta! – Ahí Nadia, mi prima que salía atolondrada de la fiesta
- Prima… ¿tas bien?
- Michael…-se acercó y me abrazó. La separe un poco de mi para poder preguntarle de nuevo
- Nadia…primita.. ¿por qué estas así?
- Porque…- en eso su celular sonó
- Ya estoy castigada… -dijo al celular- ¿para qué llamas..? - escuchaba lo que al parecer mi tia le decía- yo te había dicho que iba a venir…. ¡No!! ¡Le dije a mi papá!!! Pero claro, como ni se hablan ¿sabes? No espero el día en que al fin nos larguemos y te quedes sola…- es ahí que colgó…
- Era mi tía.. al que llamabas “tonta”, ¿no?
- Buen nombre le seria… pero no, a la que llamaba así era a mí… Es que encontré a mi enamorado chapando con Micaela
- ¿Estabas con Rafa?
- ¡No! Con Ernesto - Ahí me sentí más tonto aun
- Tranquila prima… - es, al parecer, cuando dije esas palabras, cuando la catarsis de Nadia empezó:
- ¡No, tranquila no! ¡todo se cae en pedazos! El matrimonio de mis viejos… mi relación con Ernesto… cada día estoy mas gorda y ya ni me reconozco cuando me veo al espejo… - se dio cuenta de lo que decía… tal vez ni ella sabia que sentía así…- ¿Sabes? Solo quiero ingresar a la universidad… terminar mi carrera…  casarme… tener mis hijos… vivir esa vida, tu sabes, que todos soñamos – en eso se volteó, miraba a la calle triste por ver tantas cosas en su vida frustradas.

Suena cursi, pero yo sabia lo que Nadia necesitaba, yo tenia aquello que podía revolucionarla, dar un giro de 180 grados a su vida… Pero ese día había sido horrible para mí, con lo de Guille y Micaela, creo que me sentía peor que Nadia. Bah… tenía lo que ella necesitaba, lo que no tenia era el valor ni las fuerzas para decírselo.

Si, hace unos días había recibido a Cristo como salvador personal,  hace unos días había decidido dejar la religión y vivir para Aquel que tenia lo mejor para mi; era Él quien me hizo entender que si bien sabia que todo me era lícito y era libre para hacer cualquier cosa, no todo me convenía… pero ahí no acababa: también había que asumir nuevos retos y ese momento, era el momento que decidí asumirlos, esos nuevos retos que esta nueva vida tenia para mI:

- Nadia – me acerqué. Sentía el latido de mi corazón cada vez más cerca de mi cabeza. Empecé a sudar frio. No podía dejar de jugar con mis manos, quería decirle aquello que sabia que tenia que decirle… trataba de pensar bien mis palabras… y mientras eso pasaba me daba cuenta del poco tiempo que tenia para hablarle. Las palabras estaban entreveradas en mi mente, ninguna podía salir… la intención estaban pero la acción se había escondido por ahí; de pronto me di cuenta que no debía ser yo quien debía hablar, que mis buenas intensiones no cambiarían nada. En ese momento me di cuenta que debía dejarme usar y para eso debía confiar. Volví a mirar a Nadia… y aún con miedo dije:
- Hay mucho más que eso. – Si, aun las piernas me temblaban… aun la voz se me cortaba, pero allí estaba yo, confiando… armándome de valor.

FIN