jueves, 5 de julio de 2012

A buen hambre....

6:54, así decía el reloj. Cómo lo odio, siempre gritándome en la madrugada con su horrible tono de voz. No es que lo odie,  también me dice cosas bonitas como "¡Es hora de salida!" y eso, pero uno odia y quiere según las circunstancias, como mis papás: cuando me porto bien, se aman; cuando me porto mal, se odian.

Vacías, así estaban los cajones de la alacena, sin pan para comer (salvo estas piedras que mi mamá guarda para luego hacer budín, ¡yaic!). ¡No importa! Comprar, y no pueden decir que estoy robando pues es para todos, si algún día se dignan a levantarse. Creo que soy el único de mis amigos que odia los sábados. ¡Mch! Algún día podré salir de aquí, y disfrutar de cada día. Escapar no vale la pena, dependo de ellos, ¡pero no por mucho! No por mucho.

Frío, así estaba el ambiente. No importa, solo bajo las escaleras y salgo por la puerta. Más abrigado no puedo estar. Las escaleras están sucias; hoy gritará y se quejará, nadie las barrió desde el sábado anterior, pero ya me cansé, si quiere renegar lo hará con o sin escaleras. Algún día podré desaparecerlas. ¡Cuántas escaleras son! ¿Tantas? Seguro estaba sin ganas cuando las hizo. ¡Ay! Siempre hace lo mismo, seguro estaba con flojera, por eso no llegaron al hospital.

Triste, con un puchero, así estaba sentado a los pies de ese árbol. sowkdowefjeiw...?! ¿qué?

Lo vi mirando a su costado, con los ojos llorosos, este inmenso señor, con el cabello largo, piernas peludas, fuerte, pero sentado como un niño a los pies del árbol que esta saliendo de mi casa, siendo tan grande, me daba tanta pena. Tenía cara de asustado, o de frustrado. Sus inmensos labios se mordían, y nadie pasaba por la cuadra, era solo él y yo, que dudaba si salir totalmente de detrás de la pared, hasta que repentinamente, sus ojos dejaron de mirar al costado, y volvieron para percatarse de mi presencia.

- Tú... - dijo. Lo mire sorprendido lo estaba tanto que ni siquiera pude mover mis piernas para esconderme.
- Ahh... ¿Si..? - dije prolongadamente, mientras mi voz se hacía mas pequeña
- ¿Tienes pan?
- ¿Pan?? Ahm... sí, ¡pan! ¿le... traigo?
- Sí! Por favoooor... necesito pan, y nadie tiene... ¡y todavía ese horrible olor!!!!
- Ahm... ya ya... no, no se preocupe. Yo le doy un poco de lo que compre...- lo seguí mirando cuando mis pies se movieron al fin. Caminé, rumbo a la panadería, sin nadie en la cuadra, mientras continuaba observándolo, mientras me observaba.

Al girar en la esquina, me percaté del aroma, del rico aroma del pan calientito, que rico...PERO LUEGO DE VUELTA EL ROSTRO DE ESA CRIATURA.... me volvió la sensación de ausencia en mi estómago.

- ¡Rauliño! - dijo el panadero, - ¿Todo bien? ¡Tienes una cara!! - yo no la podía cambiar...
- 10 panes, por favor...-me siguió mirando extrañado.
- Mmm... nadie viene a comprar tan temprano los sábados... solo tú. - Me remojé rápido los labios con mi lengua, y vi como ponía el pan en la bolsa.
- Ahm.. ¿pueden ser 5 más? En otra bolsa porfa'.
- Siempre compras 10... - me puse nervioso, creo que tartamudeé
- Sí, pero hoy 5 más, por favor. En diferente bolsa - Lo pensó, pero me dio los 5 panes más. Tome la dos bolsas, y me intenté ir, pero fui detenido.
- Raul... no te olvides de pagar.
- ¡Ay, perdón! Perdón. Tome. - Le di 10 soles, y el vuelto no lo revisé.
- Saludos a tu mamá. Adiós.
- ¡Chau!

Sostuve el pan caliente en mis manos, y las mantenía junto a mi cuerpo, para tener un poco del calor que esta daba, y volteé la esquina; y ahí estaba mirando hacia mí, con una sonrisa que se dibujaba en su cara, en su barba, en sus ojos que parecían un poco menos desesperados. Cada paso, me iba preguntando a mí mismo qué estaba haciendo, pero luego me tranquilicé, "es una buena obra, le dejo los 5 panes y me voy". Al ir llegando más cerca, sus ojos se extrañaron, mientras miraban las bolsas de papel, y los huecos de su nariz se movían, hasta que al llegar, hizo un sonido raro con su nariz.

- ¿Que... como es? - silencio de 2 segundos - ¡WAAAAJ! ¡ese oloooorr!!!! ¡Qué es esto?! - sus ojos se volvieron a poner llorosos
- Es pan, pan caliente - Me llené de miedo, volví a temblar.
- Esto no es pan, esto es... esta... ¡está crudo! ¡Por qué no puedo tener pan!!!! sólo un poco de pan!- es en eso que comenzó a lagrimar, y lágrimas grandes. Mis piernas se hacían gelatina, y me fui alejando para acercarme a casa y correr... pero mientras lo pensaba, sentía una pena horrible, como si abandonara un bebe. Lo volví a mirar, y me llené de una tristeza profunda, pero no paré de correr; luego abrí la reja, subí las escaleras, abrí la puerta y la cerré, sintiéndome a salvo y... sintiendo pena.

Dejé la bolsa de pan encima de la mesa del comedor, y entré al baño. Nadie se había levantado, todos seguían dormidos,  y yo sintiendo mi pecho en el cuello, o algo así. Me tranquilicé... intenté respirar profundo, y al lograrlo, salí del baño.

Y ahí estaba, con sus ojos llorosos.

- Lo siento - me dijo con su voz gruesa y profunda. No pude evitar pasar saliva y había dejado de respirar desde el instante que lo vi en el pasillo de mi casa ¿cómo logró entrar?
- ¿Por qué?
- No debí gritarle, solo que, hace buen tiempo que quería pan, buen pan.
- Ese es el mejor pan que conozco, esa panadería ha ganado varios - iba a contarle que la panadería había ganado varios premios en concursos gastronómicos, pero supuse que este hombresote no lo entendería - es el mejor pan que hay, y estaba calientito, no lo...
- ¡ESE PAN ES UN ASCO! - gritó, y por dos segundos mi corazón se detuvo y mi respiración se hizo mas forzada. No sabía si en ese momento moriría descuartizado o si me comería vivo creyendo que yo soy alguna especie de pan. - No no... lo siento, lo siento. - y en eso se puso a llorar otra vez. Tenía una combinación de sensaciones dentro mío. No sabia si era pena por miedo, o miedo por pena, pero estaba hecho un desastre al verlo sufrir por tratarme mal.

Por más extraño que suene, eso de pedir perdón, es algo que no solía ver. Todos aquí defienden sus ideas y nadie nunca pide perdón. Hace tiempo que no escuchaba un "lo siento" debajo del techo de donde vivía.

- No llores... - me dijo.
- ¿Qué? - pensé... y luego lo dije, en voz alta. - Usted está llorando...
- Lo sé, pero tú estás llorando más. - Extrañado, secándome una lágrima le respondí
- Yo no estoy - al ver la lágrima que me acababa de limpiar vi como estaba acompañada de toda la humedad de mis párpados. Me empezaron a arder los ojos, y las lágrimas empezaron a mojar mi pantalón, cual lluvia.
- ¿También quiere pan?
- Creo que no estoy llorando por pan. - Miré al pasadizo y me pregunté por qué nadie se había levantado con toda la bulla que habíamos hecho.
- Si no es por pan, entonces necesita un abrazo
- No me toques. - Dije duramente, pero él, de todas formas se acercó. Me paré y impulsivamente lo empujé para atrás. - Por favor... - En eso me llené de más miedo, mucho más miedo. Creo que más temor me daba el abrazo al hecho de que me comiera, o algo así.
- ¡¿QUIÉN RECHAZA UN ABRAZO??!
- No me gusta que me abracen... - me miro extrañado, indignado tal vez...
- Lo necesita, un abrazo siempre hace bien.
- No sé qué rayos eres...
- Soy alguien con un abrazo... - Se volvió a acercar
- Por favor no me abrace... - dije resignado. Y en eso, me abrazó.

No sabía si sentir asco o no sé. Esa horrible sensación de un extraño poniendo su cuerpo contra ti, todas las intenciones que puedes estar percibiendo... alguien te esta tomando por un instante, casi compartiendo el mismo espacio que tú, y luego empiezas a sentir los latidos, su olor... no hubiera dejado nunca que nadie que  no fuera mi madre, si algún día se animara a hacerlo, me abrace, y menos como este hombre lo hizo. Es casi compartir un instante de tu vida y de todo lo que eres con alguien, por esos segundos. Luego... dejé de sentirme extraño. No había peligro, solo tal vez alguien que simplemente me quería hacer sentir un poco mejor. Creo que la verdad necesitaba mucho este abrazo.

- Gracias - dije.
- Bienvenido - Por lo raro que el grandulón hablaba empecé a sobrepensar a qué se refería. Tal vez su lengua natural era en inglés, y  como que era "You are welcome" que significa "de nada" solo que... traduciéndolo literalmente al castellano, pero fue cuando me soltó que me di cuenta a lo que se refería. - Esta no es...
- Bienvenido a la tierra del pan.
- Oh Dios...

Ajá, esa no era mi casa, no era ninguna casa, era afuera, y no tenía la mayor idea de dónde, porque no era la ciudad, no era el campo, era simplemente otro lugar, y no tenía ni la mayor señal de como iba a salir, o como despertar.

//////////////////CONTINUARÁ//////////////////////////